CAPÍTULO II:
EL PRIMOGÉNITO DE LOS MUERTOS
Jesucristo es el testigo fiel y el
primogénito de los muertos y príncipe de los reyes de la tierra, porque él
venció a la muerte. "Él nos amó, y nos ha lavado de nuestros pecados con
su sangre sacratísima de Mártir Adorable" (Ap. 1: 5).
El Bendito tiene el maravilloso elixir de
larga vida. El regalo de Cupido es una gracia del Altísimo. Los santos maestros
de la Muralla Guardiana tienen el maravilloso elixir. Cuando un maestro de
compasión renuncia a la dicha inefable del nirvana, por amor a la pobre
humanidad doliente, tiene derecho a pedir el regalo de Cupido.
Este elixir de larga vida, es un gas que
queda depositado en el fondo vital del organismo humano. Entonces el iniciado
clama con gran voz, diciendo: ¡Oh muerte! ¡Huye delante de mis pasos hasta la
consumación los siglos! ¡Tú serás mi esclava y yo seré tu señor!
Es sublime la gloria de los grandes
misterios y van pasando por nuestro jardín interno y delicado, las sublimes
imágenes de todos los Osirificados, entre una luz difusa de oro y de violeta.
Las pruebas funerales del arcano 13 se
desenvuelven como una ópera profunda en los grandes misterios arcaicos.
De entre las viejas sepulturas de los
antiguos tiempos se levantaron los austeros hierofantes de los grandes misterios.
En la noche aterradora de los siglos, las
viejas óperas del arcano 13 resonaban con sus inefables melodías entre las
cavernas subterráneas de la tierra.
Conservar el cuerpo joven durante millones
de años, y no morir jamás, fue siempre el mayor anhelo de los grandes maestros
de la Alkimia.
Nosotros decimos: Mejor es la ancianidad
eterna. Un anciano venerable, con el regalo de Cupido está siempre liberado del
peligro de caer.
Aquellos que reciben el elixir de larga
vida mueren, pero no mueren. El Señor de toda compasión recibió el maravilloso
elixir de larga vida; y su cuerpo fue embalsamado para la muerte.
Al tercer día, el Maestro de Suprema
Compasión llegóse ante el santo sepulcro, y clamó con gran voz invocando a su
cuerpo. Junto con Él estaban los ángeles de la muerte y las santas mujeres.
Ehecatl, Señor del Movimiento, entrando en
el santo sepulcro dijo con voz de paraíso: ¡Jesús: levántate con tu cuerpo de
entre tu tumba! Ehecatl, ángel del movimiento cósmico, indujo en el cuerpo de
Jesús, actividad y movimiento.
Al levantarse el cuerpo, penetró dentro de
los mundos suprasensibles. El cuerpo físico de Jesús se sumergió dentro de los
mundos internos. Allí lo aguardaban en cuerpo astral, las santas mujeres
trayendo drogas aromáticas. Ellas trataron el cuerpo de Jesús con esas drogas.
Obedeció el cuerpo órdenes supremas y penetró dentro del cuerpo astral del
Maestro por el tope superior de la cabeza sideral.
Así resucitó el Adorable de entre los
muertos. El cuerpo abandonó el santo sepulcro y se sumergió dentro de los
mundos internos.
Después de la resurrección, Jesús se les
apareció a los discípulos de Emaus y cenó con ellos (Lucas 24: 30, 31). Jesús
se les apareció también a sus once apóstoles que se hallaban reunidos y les
demostró con hechos la tremenda realidad de su resurrección (Juan 20: 19, 20).
Las sagradas escrituras dan testimonio de las distintas apariciones del Divino
Maestro después de su resurrección.
El cuerpo del Maestro quedó sumergido
dentro de los mundos suprasensibles. El cuerpo del Divino Rabí de Galilea entró
en estado de "Jinas". Jesús murió pero no murió. Actualmente vive el
maestro en el Shambala del Tibet Oriental. Allí vive con el mismo cuerpo con
que resucitó. Junto con él moran en el Shambala otros santos maestros que
lograron la resurrección inefable.
El Gran Maestro Zanoni logró la
resurrección y se conservó joven durante millones de años. Desgraciadamente
perdió la cabeza en la guillotina durante la revolución francesa. Se cayó por
haber tomado mujer. Se enamoró de una joven artista de Nápoles. Ese fue su
error.
Un Gran Maestro tártaro, cuyo cuerpo tiene
actualmente millones de años de existencia, nos dijo textualmente lo siguiente:
"Verdadero Maestro, sólo es aquél que ya ha tragado tierra. Uno, antes de
tragar tierra, realmente no es más que un tonto".
El Divino Rabí de Galilea es el primogénito
de los muertos. Porque además de haber resucitado de entre los muertos, es el
Jefe de las Almas.
El Conde de San Germán posee actualmente el
mismo cuerpo físico con el cual se le conoció durante los siglos XVII y XVIII
en las regias Cortes de Europa.
Después de la resurrección, el cuerpo
físico queda en estado de "Jinas", es decir, sumergido dentro de los
mundos suprasensibles. Sin embargo, puede entrar en el mundo físico cada vez
que el Maestro así lo quiera.
En estas condiciones tan exaltadas, los
Maestros de Perfección sólo viven para guiar la corriente de vida de los
innumerables siglos.
Condenados por si mismos a vivir durante
millones de años guiando la corriente de los siglos, esos santos inefables son
los silenciosos vigilantes de la Muralla Guardiana. Ese muro protector ha sido
levantado con la sangre de esos Santos del Bendito. Ese muro protege a la
humanidad desde la aurora de la creación.
El sendero secreto está lleno de tormentos
infinitos. La senda secreta nos lleva directamente al Absoluto, donde
resplandece la Luz Increada.
Jesucristo, el primogénito de los muertos,
vive actualmente en el Shambala. Ese país secreto se halla en estado de
"Jinas". Ahí tiene el Bendito Adorable su Sagrado Templo.
Resplandece el firmamento oriental con todo
el amor del Maestro. Las tímidas florecillas del sendero, que el Santo de los
Santos huella sin dañarlas, se estremecen deliciosamente con la perfumada
brisa.
El fuego flamígero, las aguas puras de
vida, la tierra de suave perfume, el aire impetuoso del Shambala tibetano,
están embriagados con la gloria de aquel Adorable que es, y que era y que ha de
venir.