CAPÍTULO IX:
LA IGLESIA DE TIATIRA
Cuando el fuego serpentino llega a la
altura del corazón, se abre la iglesia de Tiatira. La oración y la meditación
interna desarrollan y desenvuelven el chacra del corazón tranquilo. En el
corazón existen siete centros sagrados que corresponden a los siete grados de
poder del fuego. El corazón es el santuario del amor.
Cuídate del amor sensual. No mezcles con el
éxtasis sagrado algún amor egoísta. El amor es tan puro como el lucero de la
mañana. El amor es universal. El amor es impersonal, inefable, desinteresado.
Sed caritativos. Cuando nosotros criticamos
la religión de otros, pecamos contra la caridad cristiana. Cultivad el respeto
y la veneración. Respetad las creencias ajenas. Respetad la religión de tu
prójimo. No trates de obligar a otros a que piensen como tú. No critiques.
Recuerda que cada cabeza es un mundo. No peques más contra la caridad del
Cristo.
La humanidad se divide y subdivide en
grupos. Cada grupo necesita su sistema especial de Enseñanza. Cada grupo
necesita su escuela, su religión, su secta.
Esos son los Mandamientos del Bendito.
Cuando criticamos a otros, violamos la ley
del corazón tranquilo.
Si tú eres capaz de dar hasta la última
gota de tu sangre por amor a la pobre humanidad doliente, eres entonces uno de
los nuestros.
Aquel que quiera llegar hasta el altar de
la iniciación, debe convertirse en un Cordero inmolado sobre el altar del
supremo sacrificio.
Es necesario amar a los que nos odian,
besar la mano adorable del que nos azota, limpiar las sandalias del que nos
humilla.
Si un pobre mendigo te invita a su mesa,
come con él, porque ese pobre mendigo es nuestro hermano. Si un leproso parte
un pan y te ofrece un pedazo, recíbelo y cómelo, porque ese pobre leproso es
vuestro hermano, no lo desprecies.
Sed siempre el último. No aspires a ser el
primero. Siéntate en los últimos puestos; no ocupes jamás el primer puesto.
Recuerda que tú no eres más que un pobre pecador. No presumas de perfecto
porque perfecto sólo es tu Padre que está en secreto. Tu Dios interno está
lleno de gloria; pero tú no eres sino un pobre gusano que se arrastra por el
lodo. Tú no eres perfecto.
No guardes resentimientos con tu prójimo,
recuerda que tu prójimo tampoco es perfecto. No seas rencoroso ni vengativo.
Amad, perdonad, besad con amor la mano del verdugo que te azota. Es necesario
que tu yo se aniquile para que aquel Gran Señor de la Luz entre en tu alma.
Vístete de luz, hermano. Escuchad los diez
místicos sonidos del corazón tranquilo. El primero es como la voz del Hijo del
Hombre, fecundando a las aguas del Génesis para que brote la vida. El segundo
es el sonido CHIN-BHINI. El tercero es el supremo sonido de la gran campana
cósmica, que dimana del rayo interno de cada hombre. El cuarto es el estruendo
interno de la tierra, cuyas solemnes vibraciones se repiten dentro del cuerpo
de cada hombre. El quinto es como el delicioso sonido del laúd. El sexto es el
címbalo de los dioses inefables resonando entre el cáliz de cada flor bendita.
El séptimo sonido es el de la flauta encantada cuyas virginales melodías nos
llevan a la suprema dicha de los jardines del nirvana. El octavo sonido es el
del bombo. El noveno el de la exótica variación de un doble tambor. El décimo
es el de los siete truenos que repiten sus voces.
Cuando llegamos a la hora nona,
crucificados en la cruz del Gólgota, exclamamos con gran voz diciendo:
"Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu" (Lucas 23: 46). El
supremo instante de la hora nona adviene entre relámpagos terribles, y palabras
y voces y truenos (los siete truenos repiten las voces del Eterno).
La séptima palabra sólo la saben pronunciar
aquellos que pasaron por la muerte suprema del yo, del mí mismo, del ego.
La lucha con Satán fue terrible. La mujer
siempre cierra el sepulcro de los iniciados con una gran piedra (la bendita
piedra filosofal).
La lanza suprema del dolor atraviesa el
corazón de los grandes iniciados y de su herida brota sangre y agua.
La materia prima de la Gran Obra, es el
vino sagrado.
Meditando internamente en el loto del
corazón escucharéis los diez místicos sonidos. Meditando en el loto del corazón
controlaremos el Tatwa Vayú, y se nos conferirá poder sobre los vientos y
huracanes. El loto del corazón tiene quince pétalos que resplandecen con el
fuego del Espíritu Santo.
Dentro del chacra del corazón existe un
espacio hexagonal del color inefable del azabache. Allí resuenan como una
sinfonía de Beethoven los diez místicos sonidos de la iglesia de Tiatira. Los
grandes ritmos del Mahavan y del Chotaban sostienen al universo firme en su
marcha. Los ritmos del fuego son el fundamento de las exquisitas armonías del
diapasón cósmico. Si tú, durante el éxtasis visitas el nirvana, debes cumplir
con el sagrado deber de cantar allí de acuerdo con los ritmos del fuego. Así
nos ayudas con tu verbo. El universo se sostiene por el Verbo.
Si quieres aprender a viajar
conscientemente por los mundos internos, debes desarrollar el chacra del
corazón. Si quieres llegar hasta el Cristo matad el deseo. Sed como el limón.
Si quieres aprender a poner tu cuerpo en estado de "Jinas" debes
desarrollar el chacra del corazón... Por el sistema de la meditación interna,
podemos desarrollar el chacra del corazón tranquilo.
"Y escribe el Ángel (atómico) de la
iglesia de Tiatira: El Hijo de Dios, que tiene sus ojos como llama de fuego, y
sus pies semejantes al latón fino dice estas cosas. Yo he conocido tus obras, y
caridad y servicio y fe, y tu paciencia, y que tus obras postreras son más que
las primeras" (Ap. 2: 18, 19). Caridad, servicio, fe y paciencia. Estas
son las virtudes que se necesitan para abrir la iglesia de Tiatira.
"Mas tengo unas pocas cosas contra ti.
Porque permites aquella mujer Jezabel, que se dice profetisa, Enseñar a mis
siervos a fornicar y a comer cosas ofrecidas a los ídolos" (Ap. 2: 20).
Jezabel simboliza a la mujer ramera vestida
de púrpura y escarlata, es la mente intelectual que nos Enseña a fornicar y a
comer cosas ofrecidas a los ídolos. Jezabel es política, periodismo, diplomacia,
ciencia materialista, intelectualismo de toda especie, etc. En los antiguos
tiempos, Jezabel Enseñó a los hombres a comer en los templos de magia negra,
comidas ofrecidas a los ídolos. Jezabel significa intelectualismo, banqueteos,
borracheras, orgías, glotonería, fornicación, adulterio, ciencia materialista,
etc. Los símbolos de Jezabel son el pavo o guajolote y el cerdo.
"Y le he dado tiempo para que se
arrepienta de la fornicación; y no se ha arrepentido. He aquí, yo la echo en
cama y a los que adulteran con ella, en muy grande tribulación si no se
arrepintieran de sus obras" (Ap. 2: 21, 22). Jezabel es la mente satánica
que no ha querido arrepentirse de sus malas obras. Los tiempos del fin ya
llegaron y Jezabel y todos aquellos que adulteran con ella serán echados en
lecho de dolor. Con Jezabel adulteran los moradores de la tierra y los
potentados del oro y de la plata, y los buitres de la guerra, y los
intelectuales que aborrecen al Eterno.
"Y mataré a sus hijos con muerte (los
hijos de Jezabel son los moradores de la tierra, los intelectuales y los
mercaderes de lino fino y de oro y de plata, y de seda y de grana, y de toda
madera preciosa, y de cobre y de hierro y de mármol). Y todas las iglesias
sabrán que yo soy el que escudriña los riñones y los corazones: y daré a cada
uno de vosotros según sus obras" (Ap. 2: 23).
Cuando los chacras renales resplandecen con
inmaculada blancura como la flor de loto, es porque hemos llegado a la castidad
suprema.
Cuando los chacras renales están teñidos
con color de sangre y de pasión. Hay de nosotros; porque somos fornicarios, y
el verbo nos arroja con su espada, al abismo. ¡Ay de los moradores de la
tierra!
El verbo escudriña los riñones y los
corazones y da a cada uno de nosotros según sus obras. El que quiera abrir la
iglesia de Tiatira debe tener mente de niño. Los que adulteran con Jezabel (que
se dice profetisa), no pueden conocer la sabiduría del corazón tranquilo.
El sendero secreto del corazón es sabiduría
y amor. La sabiduría del sello del corazón es para los niños, es decir, para
aquellos que no adulteran con Jezabel (que se dice profetisa). Si quieres abrir
la iglesia de Tiatira, debes reconquistar la infancia perdida. Jezabel es
Satán; Jezabel es el yo, el mí mismo, el ego que llevamos dentro.
"Pero yo digo a vosotros, y a los
demás que estáis en Tiatira, cualquiera que no tiene esta doctrina y que no ha
conocido las profundidades de Satanás como dicen: yo no enviaré sobre vosotros
otra carga. Empero la que tenéis, tenedla hasta que yo venga. Y al que hubiere
vencido, y hubiere guardado mis obras hasta el fin, yo le daré potestad sobre
las gentes; Y las regirá con vara de hierro, y serán quebrantados como vaso de
alfarero, como también yo he recibido de mi Padre. Y le daré la Estrella de la
Mañana. El que tiene oído oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias"
(Ap. 2: 24-29).
Cuando decapitamos y disolvemos el yo, el
mí mismo, entonces recibimos la iniciación venusta. Aquél que recibe la
iniciación venusta, encarna a su estrella. Es urgente saber que la estrella
crucificada en la cruz, es el Cristo de los Abraxas.
La estrella es el Hijo del Hombre, la
verdad. Nadie puede buscar la verdad. La verdad no puede ser conocida por el
yo. Nadie puede buscar la verdad. Nadie puede buscar lo que no conoce. Jezabel
(que se dice profetisa), no puede conocer la verdad. La verdad no puede ser
estudiada, leída o reconocida por la mente. La verdad es absolutamente distinta
a todo aquello que puede ser leído, estudiado o reconocido por la mente. La
verdad adviene a nosotros cuando hemos decapitado y disuelto al yo.
Las distintas verdades de las gentes no son
sino proyecciones de la mente. Los tiempos del fin ya llegaron, y todos
aquellos que adulteran con Jezabel (que se dice profetisa), serán quebrantados
como vaso de alfarero.
Cuando un devoto entra en la cámara del
espíritu puro, siente un delicioso terror. Esa cámara sagrada está iluminada
por una luz inmaculada y divina, que da vida y no hace sombra en el camino de
nadie. Todo aquel que haya llegado a las alturas de la contemplación y de la
iluminación, verá en esta cámara del espíritu puro, el cuadro viviente del
acontecimiento del Gólgota. Ningún genio de la tierra hubiera podido pintar
tanta belleza. Aquel cuadro tiene vida propia. Sangran los estigmas del Adorable,
y su sangre tiñe de rojo la tierra del Gólgota. Sus amantísimas sienes
atravesadas por las crueles espinas de la corona del martirio, sangran
dolorosamente, y de su costado herido por la lanza de Longinus, mana sangre y
agua. Aquel cuadro tiene vida en abundancia. El sol se oculta entre su lecho de
púrpura. A los pies del Calvario están los cráneos de los ajusticiados, y la
sombra de la muerte. No temas, fiel devoto, mirad: La sombra de la muerte se
levanta. No temas. Véncela.
Recuerda que el Señor venció a la muerte.
"Huye delante de mis pasos hasta la consumación de los siglos, tú serás mi
esclava, y yo seré tu Señor".
Ella ha huido, pero mirad lo que hay en el
centro del santuario: Ese es el administrador. ¡Míralo! Es un gigantesco
espectro vestido al estilo de los príncipes de la Edad Media.
Es el príncipe de este mundo, altivo y
perverso. Es tu propio yo.
Decapítalo con tu espada flamígera, y luego
disuélvelo con rigurosas purificaciones.
Así llegaréis a la iniciación venusta.
Entonces encarnaréis la Verdad.
El Verbo se hará carne en ti.