CAPÍTULO X:
LA IGLESIA DE SARDIS
Cuando el fuego serpentino que asciende
victorioso, llega a la altura de la glándula tiroides, se abre la iglesia de
Sardis.
El chacra laríngeo tiene dieciséis hermosos
pétalos que resplandecen llenos de gloria con el fuego sagrado de Pentecostés.
Este hermoso chacra parece una misteriosa
luna llena, resplandeciendo como un poema inefable entre las melodías
conmovedoras del éter infinito. Meditando profundamente en este chacra, se
despertarán sus ocultos y terribles poderes. Con el desarrollo del chacra
laríngeo podremos conservar el cuerpo hasta durante las grandes noches
cósmicas, sin que el Pralaya pueda desintegrarlo. Con el desarrollo del chacra
laríngeo logramos el sintetismo conceptual. Los grandes maestros del nirvana no
razonan.
El sintetismo conceptual y la intuición
reemplazarán al proceso del razonamiento. El deseo y los razonamientos son del
yo. Realmente, Satán es el razonador. Con el desarrollo del chacra laríngeo
comprendemos el esoterismo de los libros sagrados. El Tatwa Akasha, es el Tatwa
del chacra laríngeo. Con el desarrollo del chacra laríngeo conoceremos lo
pasado, lo presente y lo futuro de todo lo que existe en el universo. Con el
desarrollo del chacra laríngeo despertará el oído sagrado y podremos escuchar
las palabras del paraíso y las sinfonías inefables de los templos. Con el
desarrollo del chacra laríngeo recibimos el poder de la comprensión. La
comprensión y la intuición reemplazarán a la razón.
La mente comprensiva no juzga ni traduce.
El yo juzga y traduce todo lo que ve al lenguaje de sus prejuicios, recuerdos,
errores y maldades.
"No juzgaréis para que no seáis
juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis seréis juzgados y con la medida
con que medís, os volverán a medir" (Mateo 7: 1, 2). Vivid en estado de
alerta percepción. Ved, oíd y comprended. No juzguéis para que no seáis
juzgados. Comprended todo. No convirtáis a Satán en traductor de todo aquello
que veis y escucháis.
Reconquistad la inocencia del Edém. Tú, que
meditas en la iglesia de Sardis, escucha las palabras inefables del nirvana.
¿Habéis asistido alguna vez al banquete de los Nirvanis?
¡Mira! ¡Qué seres tan divinos! Estos santos
maestros visten con túnicas de diamante. La túnica de Dharmasayas. Sobre la
mesa del banquete hay tres vasos conteniendo tres bálsamos purísimos. El
primero es el bálsamo rojo del fuego. El segundo es el bálsamo verde del agua pura
que da vida eterna. El tercero es el bálsamo blanco inmaculado y puro del
espíritu.
Bebe de esos tres vasos, y nunca jamás
volverás a tener sed.
¡Ah!... Cuando tus palabras sean puras y
bellas como las voces del paraíso. ¡Ah! Cuando cada frase vuestra sea amor,
belleza, armonía... Entonces tu laringe creadora será como las notas divinas y
encantadoras de un piano del nirvana. Como la melodía de un templo, como el
verbo de esos santos maestros que asisten al banquete del Cordero inmolado.
Nunca hables palabras vanas. Nunca digas
palabras inmodestas.
La garganta es un útero donde se gesta la
palabra. Los dioses crean con el poder del verbo. El Kundalini es creador con
el verbo. El Kundalini es creador en la laringe. El órgano sexual de los dioses
es la laringe creadora.
"En el principio era el Verbo, y el
Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Éste era en el principio con Dios.
Todas las cosas por él fueron hechas, y sin Él nada de lo que es hecho, fue
hecho" (Juan 1: 1-3). El Ejército de la Voz es el Cristo.
Cuando amaneció la vida, los dioses nos
Enseñaron las divinas leyes cantando en su lenguaje de oro.
Cuando el corazón del sistema solar comenzó
a palpitar después de la noche profunda, el Ejército de la Voz fecundó el caos
para que brotara la vida.
Los siete Señores Sublimes cantaron los
ritmos del fuego. En cada uno de los siete templos oficiaron los dioses y sus
Isis. Cada uno de los siete y sus Isis cantaron los rituales del fuego. En cada
una de las siete iglesias un sacerdote, una Isis y un coro de ángeles (hombre,
mujer, coro / varón, varona, coro).
El connubio sexual de la palabra creadora
fecundó a las aguas del caos para que brotara la vida. Así nació el universo.
El fuego sexual del Verbo fecundó a las aguas del Génesis.
En el principio el universo fue sutil, puro
e inefable. Después de sucesivas condensaciones, el universo adquirió su actual
estado denso, grosero, material.
"Y escribe al ángel (atómico) de la
iglesia en Sardis: El que tiene los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas,
dice estas cosas: yo conozco tus obras, que tienes nombre (de tu Dios Interno),
que vives, y estás muerto (porque no lo has encarnado) Sé vigilante y confirma
las otras cosas que están para morir (confirma la muerte de tu yo). Porque no
he hallado tus obras perfectas delante de Dios" (Ap. 3: 1, 2).
Recuerda que todas las obras del yo, son
malas. Resuélvete a morir. Quítale al yo, su alimento, y él se desintegrará. El
alimento del yo, son los defectos. No justifiques tus defectos. No los
condenes, compréndelos. Cuando hacemos conciencia consciente de nuestros
propios defectos, éstos se desintegran. El yo, sin alimento, muere. Primero hay
que decapitar a Satán, y luego disolverlo. Tú lo sabes.
"Acuérdate, pues, de lo que has
recibido y has oído, y guárdalo, y arrepiéntete. Y si no velares vendré a ti
como ladrón, y no sabrán en qué hora vendré a ti" (Ap. 3:3). Recuerda que los tiempos del fin
ya llegaron, estamos en ellos. De un instante a otro, vendrá el gran cataclismo
del fuego. Tú lo sabes. El Señor vendrá como ladrón en la noche cuando menos se
aguarde.
"Mas tienes unas pocas personas en
Sardis que no han Ensuciado sus vestiduras; y andarán conmigo en vestiduras
blancas, porque son dignos. El que venciere será vestido de vestiduras blancas;
y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de
mi Padre, y delante de sus ángeles (todo aquel que lo encarne, es un vencedor).
El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias" (Ap. 3:
4-6). Recordad que el vino sagrado es el Ens Seminis. Tú lo sabes.
Todo el poder del Verbo se halla encerrado
en el Ens Seminis. La inserción del Phalo vertical en el Ecteis horizontal
forma el stauros de los gnósticos. El Ecteis es la casa del Phalo. La creación
es la casa del Verbo. En el Ecteis y Phalo bien unidos, se halla la clave
secreta para despertar el fuego. Lo importante es evitar el orgasmo para
impedir que la materia prima de la gran obra salga de su recipiente. Nuestra
divisa es Thelema (voluntad). En el Ens Seminis está contenido todo el Ens
virtutis del fuego sagrado. Sin embargo, como algunos clínicos afirman que esta
operación científica puede perjudicarnos (Loedere) de diversas formas, nosotros
decimos que esto no es así, puesto que el Ens Seminis se transmuta totalmente
en luz y fuego. Sucede que dentro de nuestros órganos creadores existe una
cocción lenta (DIGERERE) que reduce el Ens Seminis a sus principios energéticos
primordiales. Los átomos solares y lunares del sistema seminal ascienden hasta
el cerebro por entre sus dos canales simpáticos. Estos dos canales, son dos
finos cordones que suben desde los testículos hasta el cerebro. En oriente
estos canales son Idá y Pingalá. Estos son los dos testigos. Encended el fuego
para que encarnéis el Verbo. Sin el fuego no podréis parlar el Verbo de Oro del
primer instante.
Cuando los átomos solares y lunares hacen
contacto en el coxis, entonces despierta la serpiente ígnea de nuestros mágicos
poderes, y nos convertimos en llamas ardientes...
La inserción del Phalo vertical en el
Ecteis formal es la clave del fuego. Empero cuidado con derramar el vino
sagrado del templo. Levantad vuestra copa; no derraméis el vino del altar. En
el Ens Seminis existen los átomos de aquellos idiomas que parlamos en nuestras
pasadas vidas. Cuando esas sustancias atómicas de la palabra suben a la laringe
creadora, entonces volvemos a parlar esas lenguas. Sólo el Espíritu Santo puede
darnos ese don de lenguas.
También existen en el Ens Seminis, átomos
transformativos de altísimo voltaje. Esos átomos nos transforman totalmente.
En el Ens Seminis viven los átomos de la
gramática cósmica. El Orto purísimo de la divina lengua, corre como un río de
oro bajo la selva espesa del sol.
Cuando el Verbo se hace carne en nosotros,
hemos llegado a la beatitud perfecta. El que venciere será vestido con
vestiduras blancas porque es un Maestro del Día, un Maestro del Mahanvantara.
"Su nombre estará escrito en el libro de la vida y confesaré su nombre
delante de mi Padre y delante de los ángeles".
Es necesario nacer de nuevo, para entrar en
el Reino de los Cielos.
El Verbo nace siempre de inmaculadas
concepciones. El Verbo es siempre hijo de vírgenes purísimas. La madre del
Verbo es siempre una mujer. Jesús crucificado en su cruz sangrando y lleno de
dolor dirigiéndose a su madre dijo: "Mujer, he ahí a tu hijo" (Juan
19: 26). Refiriéndose a Juan que estaba junto a María. "Después dice al
discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo (Juan) la recibió
consigo" (Juan 19: 27).
Juan se descompone en las cinco vocales,
así:
I. E. O. U. A. N. Con estas cinco vocales
formamos los Mantram. Juan es el Verbo. La Gran Palabra.
"De cierto, de cierto te digo que el
que no naciere del agua (semen) y del espíritu (fuego), no puede entrar en el
Reino de Dios (Juan 3: 5). Todos los 21 Versículos del capítulo 3 de San Juan,
encierran el Gran Arcano.
El Arcano A.Z.F. es el Gran Arcano.
"Y como Moisés levantó la serpiente en
el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado" (Juan
3: 14). Aquél que lo encarne, lo levanta, lo resucita dentro de sí mismo.
"De cierto, de cierto te digo, que lo
que sabemos hablamos, y lo que hemos visto testificamos, y no recibís nuestro
testimonio" (Juan 3: 11). Nuestro Divino Salvador da testimonio de lo que
Él vio y experimentó por sí mismo. Jesús es hijo del agua y del fuego. La madre
del Verbo es siempre una mujer. "Y nadie subió al cielo, sino el que
descendió del cielo, el Hijo del Hombre que está en el cielo" (Juan 3:
13). Debemos disolver el yo. El yo no vino del cielo, no puede subir al cielo.
Sólo el Hijo del Hombre sube al cielo porque descendió del cielo.
Todo vive por el Verbo. Todo se sostiene
por el Verbo.
Las cinco vocales I. E. O. U. A., resuenan
como un arpa milagrosa del cosmos infinito, en el fuego flamígero, en el aire
impetuoso, en las olas embravecidas, y en la perfumada tierra.
La vocal "I" hace vibrar el
chacra frontal. La vocal "E" hace vibrar el chacra laríngeo. La vocal
"O" hace vibrar el chacra del corazón. La vocal "U" hace
vibrar el chacra del plexo solar. La vocal "A" hace vibrar el chacra
de los pulmones.
Una hora diaria de vocalización nos
desarrolla y desenvuelve todos estos chacras, discos, o ruedas magnéticas del
cuerpo astral. Deberá inhalarse por las fosas nasales el Prana, la vida, y
luego exhalarlo por la boca vocalizando. Cada vocal tiene su gran poder. Hay
que alargar y sostener el sonido de cada vocal, para despertar los chacras.
Cuando morábamos en el Edém, todos estos
sonidos de las vocales vibraban dentro de nuestro organismo. Ahora debemos
volver a despertar estos milagrosos sonidos de la naturaleza en todos los
chacras del cuerpo astral. Allá en la Arcadia, en aquellos tiempos antiguos de
la naturaleza, éramos hombres paradisíacos. Desgraciadamente la lira de Orfeo, cayó
sobre el pavimento del templo, hecha pedazos.