CAPÍTULO XXXI:
EL MILENIO Y EL JUICIO
"Y vi un ángel descender del cielo (el
quinto de los siete) que tenía la llave del abismo, y una grande cadena en su
mano" (Ap. 20: 1).
"Y prendió al dragón, aquella
serpiente antigua (Yahvé), que es el diablo y Satanás, y le ató por mil
años" (Ap. 20: 2).
En el año de 1950, el genio del mal, cuyo
nombre es Yahvé, ingresó al abismo. Yahvé está pagando un Karma terrible. Yahvé
es un ángel caído, terriblemente perverso. Yahvé es aquel demonio que tentó a
Jesús en el desierto y tentándole le decía: ITABABO. Yahvé es el jefe Supremo
de la Logia Negra. Yahvé es el autor secreto de la crucifixión de nuestro
Adorable Salvador. Yahvé es el polo antitético de Jesús. Los soldados romanos
que crucificaron al Adorable, constituyen la guardia de honor de Yahvé. Ahora
Yahvé está crucificado en el abismo. Ese es su Karma. La cruz del diablo está
invertida.
Yahvé está crucificado con la cabeza hacia
abajo y los pies hacia arriba. El pueblo judío adora a Yahvé y sigue a Yahvé.
El quinto de los siete "arrojolo al
abismo y le encerró, y selló sobre él, porque no engañe más a las naciones,
hasta que mil años sean cumplidos; y después de esto es necesario que sea
desatado un poco de tiempo" (Ap. 20: 3).
Yahvé y sus legiones permanecerán en el
abismo una edad. Después es necesario que sea desatado un poco de tiempo más.
Hay que darles a los perdidos una última
oportunidad para que se arrepientan.
"Y saldrá para engañar las naciones
que están sobre los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de
congregarlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del
mar" (Ap. 20: 8).
"Y subieron sobre la anchura de la
tierra, y circundaron el campo de los santos, y la ciudad amada; y de Dios
descendió fuego del cielo, y los devoró" (Ap. 20: 9).
¡Ay, Ay, Ay! de aquellos infelices que no
sepan aprovechar la última y muy breve oportunidad que se les dará a los
perdidos. Ellos se hundirán en el abismo eternamente.
"Y el diablo que los engañaba, fue
lanzado en el lago de fuego y azufre, donde está la bestia y el falso profeta;
y serán atormentados día y noche para siempre jamás" (Ap. 20: 10).
"Y vi los muertos grandes y pequeños,
que estaban delante de Dios; y los libros (del Karma) fueron abiertos; y otro
libro fue abierto, el cual es de la vida; y fueron juzgados los muertos por las
cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras" (Ap. 20: 12).
Cada ser humano tiene su propio libro. Las
obras de cada ser humano están escritas en su libro con caracteres sagrados.
"Y el mar dio sus muertos que estaban
en él, y la muerte y el infierno dieron los muertos que estaban en ellos; y fue
hecho juicio de cada uno según sus obras" (Ap. 20: 13).
"Y el infierno y la muerte fueron
lanzados en el lago de fuego. Esta es la muerte segunda" (Ap. 20: 14).
"Y el que no fue hallado escrito en el
libro de la vida, fue lanzado en el lago de fuego" (Ap. 20: 15).
La vida ha iniciado su retorno a la Gran
Luz. Los tiempos del fin ya llegaron. Millones de seres humanos, tan numerosos
como las arenas de la mar, ya tienen los cuernos en la frente, y la marca fatal
en las manos. Yahvé fue atado en el abismo, y las multitudes lo adoran.
"Y vi tronos, y se sentaron sobre
ellos, y les fue dado hacer juicio; y vi las almas de los degollados por el testimonio
de Jesús, y por la palabra de Dios, y que no habían adorado la bestia, ni a su
imagen, y que no recibieron la señal en sus frentes, ni en sus manos y vivieron
y reinaron con Cristo mil años (una gran edad) (Ap. 20: 4).
Desde los antiguos tiempos, todos aquellos
que aceptaron el arcano A.Z.F., se transformaron en reyes y sacerdotes de la
naturaleza. Ellos gobernarán ahora bajo las órdenes del Cristo, en la Nueva
Era.
Esta es la primera resurrección; y se
reencarnarán los reyes, los reyes divinos, para gobernar.
"Bienaventurado y santo el que tiene
parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad en estos;
antes serán sacerdotes de Dios y de Cristo y reinarán con él mil años (una
edad)" (Ap. 20: 6).
La muerte segunda es espantosa y terrible
en gran manera. En el abismo los tenebrosos se van desintegrando lentamente
hasta morir. Eso es la muerte segunda.