CAPÍTULO XI:
LA IGLESIA DE
FILADELFIA
Entre cada nota exquisita del piano, entre
cada melodía del nirvana, resplandece llena de mística alegría la iglesia de
Filadelfia. Cuando el fuego sagrado abre la iglesia de Filadelfia, despierta el
chacra frontal. Este chacra se halla situado entre las dos cejas. El místico se
llena de éxtasis al contemplar esta flor de loto en el plexo cavernoso.
Entre los sublimes encantos de la noche
estrellada el loto inmaculado del entrecejo parece un poema de amor.
Esta preciosa flor de loto tiene su raíz en
la glándula pituitaria. Resplandece el chacra frontal con los colores
inmaculados de las noches románticas del plenilunio. Realmente el chacra
frontal tiene muchos esplendores divinos; pero sus pétalos fundamentales son
únicamente dos.
El desarrollo total y completo del chacra
frontal significa suprema beatitud y liberación absoluta. El chacra frontal
tiene ocho poderes mayores, y treinta y seis menores.
El chacra frontal nos hace clarividentes.
El clarividente debe tener mente de niño. Cuando el clarividente permite que el
yo sea el traductor de sus visiones, entonces se convierte en calumniador de la
gente.
El clarividente debe ser tan sencillo y
humilde como la tímida y perfumada florecilla de la noche estrellada.
El clarividente deberá ser como un jardín
sellado con siete sellos.
El verdadero vidente nunca dice que es
vidente. El verdadero vidente debe ser humilde y modesto.
El vidente debe aprender a ver en ausencia
del yo. Ver sin traducir. Ver sin juzgar.
El chacra frontal se desarrolla con la
profunda meditación interna.
"Y escribe al ángel (atómico) de la
iglesia en Filadelfia: Estas cosas dice el santo, el verdadero, el que tiene la
llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre"
(Ap. 3: 7). La llave de David es la llave del templo interno de cada hombre.
Debemos edificar el templo sobre la peña viva. La llave del templo es la llave
del Arca de la Ciencia. Esa llave es el Arcano A.Z.F. El Hijo del Hombre, abre,
y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre.
No arrojéis piedras desde el interior del
templo. No uséis la clarividencia para herir al prójimo, tened piedad para los
que sufren, piedad para los que lloran. No los hieras, ámalos. No convirtáis el
templo en cueva de mercaderes.
"Yo conozco tus obras: He aquí, he
dado una puerta abierta, delante de ti (la puerta del chacra frontal), que
ninguno puede cerrar; Porque tienes un poco de potencia, y has guardado mi
palabra, y no has negado mi nombre. He aquí, yo doy de la sinagoga de Satanás,
los que se dicen ser judíos, y no lo son, mas mienten. He aquí yo los
constreñiré a que vengan y adoren delante de tus pies, y sepan que yo te he
amado" (Ap. 3: 8, 9).
Judíos auténticos son únicamente los hijos
del león de la tribu de Judá (los Cristificados).
Aquellos que dicen ser judíos (iluminados)
y no lo son, mienten entonces.
Realmente esa gente pertenece a la sinagoga
de Satanás. Esa gente no puede entrar al templo de Filadelfia.
Cuando el clarividente es mago negro, el
chacra frontal está controlado entonces por esa mujer Jezabel (que se dice
profetisa). El mago negro tiene clarividencia tenebrosa.
El chacra frontal del mago negro sólo
funciona en el abismo. En los infiernos atómicos de la naturaleza, los
tenebrosos asumen el aspecto de maestros amigos de los Maestros, para hacer
cosas horribles.
Cuando los clarividentes de Jezabel se
ponen en contacto con esos tenebrosos disfrazados, entonces de hecho se
convierten en calumniadores del prójimo.
El verdadero clarividente iluminado no es
capaz de calumniar al prójimo. El clarividente iluminado ve en ausencia del yo.
El clarividente iluminado usa su facultad con suprema sabiduría para aconsejar
y ayudar al prójimo.
Hay que decapitar a Jezabel. Hay que poner
la clarividencia al servicio del Cordero Inmolado. Hay que profetizar con
sabiduría.
"Porque has guardado la palabra de mi
paciencia, yo también te guardaré de la hora de la tentación que ha de venir en
todo el mundo, para probar a los que moran en la tierra (ya estamos en la hora
de la gran tentación). He aquí, yo vengo presto; retén lo que tienes (el fuego)
para que ninguno tome tu corona (no te la dejes quitar de Satán)" (Ap. 3:
10, 11). No gastes el vino sagrado. Sé casto.
"Al que venciere, yo te haré columna
en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá fuera; Y escribiré sobre él, el
nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalém, la
cual desciende del cielo de con mi Dios y mi nombre nuevo. El que tiene oído,
oiga lo que el espíritu dice a las iglesias" (Ap. 3:12,13).
En el ascenso hacia los mundos superiores,
despierta el sexto sentido, la divina clarividencia.
Y escribiré sobre él, en su frente, el
nombre del Cordero, y el nombre de la nueva Jerusalém de arriba (los mundos
superiores), donde somos recibidos con palmas y alabanzas y fiestas, cuando nos
libertamos de los cuatro cuerpos de pecado.